Burkina Faso, un país de hombres honestos, se enfrenta desde hace varios años a amenazas terroristas que implican desplazamientos masivos de población en busca de seguridad. Lamentablemente, estos ataques armados aumentaron el número de familias destruidas, dejando a muchas mujeres y niños sin recursos económicos.
Según el Consejo Nacional de Socorro de Emergencia y Rehabilitación (CONASUR), al 31 de diciembre de 2022, Burkina Faso tenía 1.882.391 desplazados internos, el 58,44% de los cuales son niños. Las regiones más afectadas por el fenómeno son el Centro-Norte, la Boucle du Mouhoun, el Sahel, el Norte y el Este del país.
Según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), actualizados el 31 de agosto de 2023, ya hay más de 1,9 millones de desplazados internos en el país. Cifras muy abrumadoras si tenemos en cuenta que el número de personas necesitadas es de 4,7 millones y que el 52% de los desplazados internos son niños.
Las últimas bolsas que se han producido recientemente no han ayudado a mejorar la precaria situación de los desplazados, ya que han ralentizado considerablemente las intervenciones gubernamentales e internacionales.